Jun
26
2009
publicado en El desafio | 0 Comentarios
El viaje hasta Palmas ha sido tranquilo. El único problema ha sido el cansancio, inevitable en trayectos tan largos. Afortunadamente, casi todos los chicos pudieron dormir la mayor parte del tiempo.
Las novedades no se hicieron esperar. Para casi todos fue la primera vez que pisaban la nueva T1 del aeropuerto de Barcelona. Enseguida embarcaron y, cuando llegaron a Lisboa, dispusieron de tiempo para desayunar con calma, aunque algún despistado olvidó retrasar el reloj una hora y pensó, asustado, que no llegaba a tiempo para tomar la conexión.
Si el viaje a Lisboa fue como ir en un taxi, el de Brasilia sí que fue más pesado: nueve horas en el avión. Afortunadamente, disponían de televisiones individuales con todo tipo de película, música y juegos para elegir. El sueño hizo el resto. La llegada a Brasilia fue algo especial. Era la primera vez que pisaban Brasil: tierra de fútbol, junglas, misterio… un lugar, al fin y al cabo, muy especial.
Desde Brasilia, subieron al último avión del viaje, que les llevaría a Palmas. Después de un vuelo de poco más de una hora, llegaron todos agotados y con sólo una gestión que hacer antes de ir a la cama: comer un buen plato de carne, arroz, etc. Tras esto, se durmieron todos profundamente.